Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como doble penetración

Relato 6: Noche de tormenta

Buenas!! Llevaba un tiempo sin publicar nada, así que os dejo con otro relato muy morboso... Os imagináis una noche de tormenta, acurrucado en tu cama oyendo los truenos y de pronto entraran tu primo y tu tío buscando guerra... pues esta situación la vivirá el primo morboso protagonista de mis relatos... Espero que os guste y no dejéis de escribir vuestros comentarios... Saludos!! Paquetes76 Relato 6: Noche de tormenta A pesar de la fuerte tormenta me quedé dormido sin problemas. Estaba solo en la habitación, mi primo todavía no había llegado. Las gotas de lluvia repiqueteaban en la ventana con fuerza. De tanto en tanto los rayos iluminaban toda la habitación, seguido del rugido de los truenos. Parecía que el cielo se fuera a desplomar sobre la casa… Dormía, pero un fogonazo iluminó con intensidad la habitación, tanto que me desperté… como dos fantasmas a los pies de mi cama estaban mi primo y mi tío, iluminados por el último rayo y totalmente empapados, al parecer les ha...

Relato 4: Doble o nada!

Ya va tocando un nuevo relato, no?? Aquí os dejo otra historia de estos primos tan cañeros, pero ahora se añade un tercero... No me hago responsable de lo que pueda suceder en vuestras entrepiernas...😂😂😂 Relato 4: Doble o nada! La imagen de esa actriz porno regada por las meadas de dos chulazos pollones nos puso las pollas, a mi amigo y a mi, bien duras… Era una de esas tardes de verano, estaba con un colega del fútbol, Miguel. A él, igual que a mí nos gustaba pasar las tardes poniéndonos morcillones viendo pelis pornos, de esas bien guarras donde las actrices son folladas salvajemente por todos sus orificios… Íbamos comentando la peli y poniéndonos a tono los paquetes, pronto nos haríamos una buena paja, cada uno la suya que no somos maricones!: - No veas que guarra, como se está tragando la meada! Que ganas tengo de ponerlo en práctica - comenté yo viendo como mi amigo estaba cada vez más palote. - Ya ves, ¡ojalá encontráramos una zorrona dispuesta a comerse nuestr...